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Violeta Abad
Licenciada en Filosofía
En la actualidad realiza y dirige encuentros y diálogos filosóficos en  Madrid.

Contactar:
Correo electrónico: var5462@hotmail.com

Teléfono: 619.270.512

 

 

El célebre psicólogo cognitivo conductual Albert Ellis, afirmó que para desarrollar su teoría se basó en la lectura de filósofos como Epicuro, Marco Aurelio, Spinoza o Kant.

Con esta declaración quedaba validada la enorme contribución que la filosofía hizo a la psicología. Mencionaremos, como muestra, la ética de los antiguos griegos encaminada a paliar las aflicciones del hombre y más cercano, el concepto de voluntad o impulso vital en Schopenhauer que más tarde adoptaría Freud para su teoría del yo.

Son muchos los ejemplos a los que podríamos recurrir, pero quería tan sólo incidir en la figura de un brillante pensador del siglo XVII, sabio donde los haya, judío ,como el propio Ellis. Ese filosófo es Baruch Spinoza.

Spinoza de origen portugués, aunque nacido en Holanda, tuvo laosadía de presentar un sistema filosófico racional en el que, entre otras cosas, rechazaba elhistórico dualismo mente, alma. Y digo osadía porque aquello le costó, siendo muy joven, la expulsión de la sinagoga con la consiguiente separación de lo que hasta entonces había sido su entorno: familia, amigos, negocios, etc

Nuestro pensador tuvo la capacidad de profundizar en las emociones del hombre con la misma precisión que pulía las lentes que fabricaba para su propia manutención, en un momento de gran demanda, dados los avances científicos de la época.

Cuerpo y alma o cuerpo y mente (pues él no hablaba de alma), mantienen una conexión intima tal, que todo lo que es acción en el cuerpo es pasión en el alma y al contrario.

Esta equivalencia conlleva un camino de ida y vuelta entre ambos. Lo que vendría a decirnos que una emoción puede hacernos enfermar tanto en el plano físico como en el psíquico.

La investigación de Spinoza llegó hasta las profundidades del alma humana estableciendo la distinción entre percepción, emoción y sentimiento para poder abrir senderos positivos.

Cuando nos aqueja el malestar en el alma, la solución racionalista de nuestro autor propone, en primer lugar atrapar la emoción, una vez dada su percepción; en segundo lugar, descubrir mediante la reflexión el origen de la misma y por último, allá donde hubo una emoción negativa sustituir por otra positiva. Todo esto nos sugiere cierta habilidad para el manejo de nuestras emociones.

Con su propuesta, Spinoza ilumina nuestra existencia aplicando el poder de la mente sobre el proceso emocional y no precisamente desde su control, sino desde estímulos emocionales positivos.

Sin duda esta fue una gran aportación desde el punto de vista filosófico a las disciplinas de la mente, en torno a la cual hoy en día relevantes científicos siguen investigando.

 

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