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D U E L O

 

Para conocer el gran impacto que  supone la perdida para las personas, hay que abordar la teoría del apego (Jonh Bowlby). Ver sección Artículos.

La Teoría del Apego de Bowlby nos muestra un modo de entender la tendencia  de los seres humanos a establecer fuertes lazos emocionales con otras personas, a la vez que se crean fuertes reacciones emocionales cuando dichos lazos se ven amenazados o desaparencen. Bowlby dedicó  gran parte de su carrera profesional al área del apego y la pérdida y ha escrito varios libros importantes y artículos sobre el tema.

Modelo de Bowly del duelo patológico:

 

Bowlby planteó cuatro fases en el duelo:

La fase 1, “fase de entumecimiento o shock”,es la fase temprana de intensa desesperación, caracterizada por el aturdimiento, la negación, la cólera y la no aceptación. Puede durar un momento o varios días y la persona que experimenta el duelo puede recaer en esta fase varias veces a lo largo del proceso de luto.
La fase 2, “fase de anhelo y búsqueda”,es un periodo de intensa añoranza y de búsqueda de la persona fallecida, caracterizada por inquietud física y pensamientos permanentes sobre el fallecido. Puede durar varios meses e incluso años de una forma atenuada.
La fase 3 o “fase de desorganización y desesperanza”,en la que la realidad de la pérdida comienza a establecerse, la sensación de sentirse arrastrado por los acontecimientos es la dominante y la persona en duelo parece desarraigada, apática e indiferente, suele padecer insomnio, experimentar pérdida de peso y sensación de que la vida ha perdido sentido. La persona en duelo revive continuamente los recuerdos del fallecido; la aceptación de que los recuerdos son sólo eso provoca una sensación de desconsuelo.
La fase 4, “fase de reorganización”,es una etapa de reorganización en la que comienzan a remitir los aspectos más dolorosamente agudos del duelo y el individuo empieza a experimentar la sensación de reincorporarse a la vida, la persona fallecida se recuerda ahora con una sensación combinada de alegría y tristeza y se internaliza la imagen de la persona perdida.

Por elaboración del duelo o trabajo de duelo se entiende una serie de procesos psicológicos que, comenzando con la pérdida, termina con la aceptación de la nueva realidad. Es un proceso psicológico complejo para deshacer los vínculos establecidos y elaborar el dolor de la pérdida.

El duelo normal comprende sentimientos y conductas que son normales después de una pérdida. Sin embargo si estas experiencias persisten durante mucho tiempo en el proceso del duelo puede ser indicativo de un duelo más complicado o patológico.

Características de duelo normal:

Sentimientos: Tristeza, Enfado, Culpa y Autorreproche, Ansiedad, Soledad, Fatiga, Impotencia, Shock, Anhelo, Emancipación, Alivio, Insensibilidad.

Cogniciones: Incredulidad, Confusión, Preocupación, Sentido de presencia, Alucinaciones (auditivas y visuales pasajeras).

Conductas: Trastornos del sueño, Trastornos alimentarios, Falta de concentración, Aislamiento social, Soñar con el fallecido, Llanto, Atesorar objeto que pertenecían al fallecido...

Quién experimenta un duelo patológico o complicado puede vivir alguna patología asociada tras la pérdida como la depresión mayor. Sentirse deprimido después de una pérdida es algo normal, siempre que sea un fenómeno transitorio y adaptativo, pero cuando se permanece  durante largo tiempo  y va acompañado con otros elementos de depresión clínica, es necesario intervenir profesionalmente.

 

El Duelo no es un trastorno mental aunque el DSM-IV lo clasifica en la categoría diagnóstica de trastornos adicionales que pueden requerir atención clínica:

Esta categoría puede usarse cuando el objeto de atención clínica es una reacción a la muerte de una persona querida. Como parte de su reacción de pérdida, algunos individuos afligidos presentan síntomas característicos de un episodio de depresión mayor (p.ej. sentimientos de tristeza y síntomas asociados como insomnio, anorexia y pérdida de peso).

La persona  con duelo valora el estado de ánimo “depresivo” como normal, aunque pueda buscar ayuda profesional para aliviar los síntomas asociados como el insomnio y la anorexia. La duración y la expresión de un duelo “normal” varia considerablemente entre los diferentes grupos culturales.

El diagnostico de trastorno depresivo mayor no está indicado a menos que los síntomas se mantengan 2 meses después de la pérdida. Sin embargo la presencia de ciertos síntomas que no son característicos de una reacción de duelo “normal” puede ser útil para diferenciar el duelo del episodio depresivo mayor. Entre aquellos se incluyen: 

1) la culpa por las cosas, más que por las acciones, recibidas o no por el superviviente  en el momento de morir la persona querida;

2) pensamientos de muerte más que voluntad de vivir, con el sentimiento de que el superviviente debería haber muerto con la persona fallecida;

3) preocupación mórbida con sentimiento de inutitilidad:

4) enlentecimiento psicomotor acusado;

5) deterioro funcional acusado y prolongado, y 6) experiencias alucinatorias distintas de las de escuchar la voz o ver la imagen fugaz de la persona fallecida.

 

NOTA IMPORTANTE:
Es importante recordar que no debe, ni puede usted autodiagnosticarse. Únicamente un profesional cualificado tiene los conocimientos suficientes para hacerlo. Si Vd, se siente identificado con los síntomas, debe acudir a un profesional para someterse a tratamiento en las mejores condiciones de rigor y fiabilidad.

 


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