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AGRESIVIDAD

 

La agresividad es una tendencia a actuar o a responder de forma violenta. Constituye un conjunto de patrones de actividad cuya manifestación puede variar en intensidad, desde expresiones verbales  y gestuales (falta de respeto, provocación, insultos) hasta la agresión física.

Reaccionamos agresivamente cuando sentimos que algo nos puede dañar y percibimos que podemos suprimirlo actuando sobre el medio. Cuando los estímulos  del entorno son aversivos podemos actuar evitando (ansiedad) o atacando (agresividad).

Se puede presentar tanto a nivel físico, emocional, cognitivo y social.

La agresividad constituye una reacción normal social generalizada que en ocasiones puede ser útil y normal o destructiva y patológica. Cuando la agresividad es de nivel leve o moderado y el problema a resolver es relativamente fácil, cierta dosis de agresividad puede resultarnos útil y adaptativa. Por el contrario cuando la agresividad es intensa, aparece con demasiada frecuencia y el problema a resolver es complicado suelen aparecer problemas.

 

Modelo explicativo del episodio de agresividad basado en (Howard Kassinove and Raymond Chip Tafrate)

 

 

Los desencadenantes son los estímulos externos o internos que sientan las bases de la reacción agresiva. Son las acciones (o no acciones) de otras personas, o los momentos y lugares, o los recuerdos o pensamientos actuales, que ponen en marcha la secuencia de la agresividad.

Las valoraciones están asociadas a la interpretación que hacemos de los desencadenantes. Tiene que ver con nuestra percepción subjetiva del estímulo. Los desencadenantes suelen ser sobrevalorados y magnificados produciéndose una serie de errores de percepción, valoraciones éstas que suelen ser una causa frecuente de agresividad.  

La experiencia de la agresividad consiste en los pensamientos e imágenes privados subjetivos, así como el objetivo de cara a resolver el problema. Nuestra agresividad subjetiva puede ser leve o intensa y puede que nos sintamos agresivos rara vez o con frecuencia.

Los estilos de expresión de la agresividad pueden variar. Unas personas manifiestan su agresividad  chillando, gritando; otros se siente abatidos, en algunas personas la agresividad desaparece en poco tiempo, en otros puede durar minutos e incluso años.

Consecuencias: reflexionar sobre las consecuencias de la agresividad a corto y largo plazo. ¿Habría una forma mejor de alcanzar nuestros objetivos?

Ampliar información: ver Bibliografía  libros recomendados.

 

 

NOTA IMPORTANTE:
Es importante recordar que no debe, ni puede usted autodiagnosticarse. Únicamente un profesional cualificado tiene los conocimientos suficientes para hacerlo. Si Vd, se siente identificado con los síntomas, debe acudir a un profesional para someterse a tratamiento en las mejores condiciones de rigor y fiabilidad.

 


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